Erase una vez…

Un pastelero, un verdadero alquimista de los olores, colores y sabores, su mayor anhelo era endulzar la vida de cuantos le rodeaban, sus manos e imaginación eran suficientes para hacer autentica magia, sus elaboraciones hacían felices a cuantos acudían en busca de sus maravillosas creaciones, en su obrador se horneaban las mejores y más delicadas exquisiteces para el paladar, el olfato y la vista, nadie podía resistirse a degustar alguna de aquellas excelencias, pero….lamentablemente, tras muchos años de continuado trabajo, los días del venerable anciano llegaron a su fin, la pastelería que tan honorablemente regentaba, se quedó sola, vacía y la tristeza invadió a todos cuantos había hecho felices….

Afortunadamente y con mucho esfuerzo y orgullo, tomamos el relevo de tan insigne caballero, abrimos La Pastelería, devolvimos la vida a su obrador y humildemente seguimos intentando hacer felices a todos aquellos que nos visitan, continuamos haciendo magia, creamos sensaciones, ofrecemos exquisiteces, momentos maravillosos  e inolvidables.

No sabemos si vamos a estar a la altura de nuestro predecesor pero, con mucha ilusión, vamos a poner todo nuestro empeño, trabajo y pasión para seguir…..ENDULZANDO LA VIDA…!

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